Sobre La Sangre de Cristo

Nuestra cultura judeocristiana y adultocéntrica propicia la fragmentación de la psique de los individuos a través de la identificación personal con el deber ser que siempre resulta tan fallida como ilusoria.
Así, por ejemplo se categoriza el crecimiento de los individuos en etapas bien separadas las unas de las otras. Dónde además cada nueva etapa en las fases de desarrollo reniega de la anterior. Se le enseña así a los individuos a sentir vergüenza de lo que fueron y pueden seguir siendo. La vergüenza sepulta los recuerdos en la irresponsabilidad del llamado inconsciente, formándose así personas que se niegan a sí mismas para entrar por fuerza en lo social maquinal. “¡Ya no eres una guagua! ¿O eres una guagua? ¡Las guaguas hacen eso!” “¡Ya no eres un niño!” “¡No te da vergüenza comportarte como un adolescente!” “¡Ya no tienes 30 años!”. Lo mismo pasa con las tendencias que se escapan a los formatos genéricos dominantes “¡Es niñita!” “¡Marimacho!” “¡Mariquita!”. A través de la vergüenza el individuo aprende a negarse a si mismo.
No te das ni cuenta cuando ya estás crecidito y reprimido hasta la autorepresión, como Dios manda, sin saber quien carajo eres en realidad. Pero hay un demonio que cada tanto irrumpe en nuestra normosis oculto en una sustancia legal como la sangre de Cristo y otros alcoholes etílicos.
Quiero dedicar las siguiente líneas a la experiencia alcohólica y la fragmentación.
Un antiguo adagio dice: “in vino, veritas”.
No te mientas más. Lo que pasa cuando se te apaga la tele durante una borrachera no tiene tanto que ver con la cantidad de alcohol ingerida como con tu incapacidad de reconocerte a ti mismo en ciertas circunstancias censuradas por tu moral de la vergüenza. A veces el sólo ambiente de libertinaje y unas copitas de más pueden hacer que relajes tu comportamiento robótico y apagues el programa moral vigilante, te sueltes. Lamentablemente no estás capacitado para reconocerte a ti mismo sin la moral vigilante y luego olvidas totalmente lo realmente divertido o enriquecedora que fue tu experiencia borracha.
No es raro entonces el fluir de experiencias homoeróticas entre individuos heteronormales ni tampoco la más desatada promiscuidad entre señoritas santurronas ni tampoco el hacer el payaso ridículo de individuos habitualmente seriotes ni tampoco la agresividad y la prepotencia de las habitualmente frustradas personalidades sumisas.
Pues si no recuerdas nada de nada, haz el esfuerzo de reconocerte en lo que te cuentan tus personas de confianza, pero sin hacer caso de sus juicios morales. Y desde ahora en adelante no recurras a esa mierda de vergüenza. Que si sientes vergüenza de ti mismo nunca descubrirás lo realmente bello que eres ni el alcance de tu soberanía.
Ámate marica, puta, ridículo payaso, iracundo tontaina. Amarse no significa creerse lo más, o ser autocondescendiente o autocomplaciente en todo. Si te aceptas y te amas tienes una base real para la transformación, puede que haya dolor, dudas, pero si te amas sabrás como avanzar.
Hoy los círculos ligados al poder le llaman lucidez a una forma de debilidad susceptible de caer en las trampas de los publicistas para comprar mierda que no necesitas. La lúcidez es la autogobernabilidad de la consciencia, no una forma de pensamiento lógico o qué se yo. Puedes ser lúcido borracho o fuertemente “drogado” si aceptas el desafio de ser el dueño de ti mismo.
Borrachx puedes descubrir muchas facetas de ti mismx, los alcances de tu ridiculez, de tu payasería, de tu lujuria, te los entrega la Sangre de Cristo.
Nunca más reniegues de ti mismx: “Pero es que estaba borrachx”.
Ninguna llamada “sustancia” va a obligarte a hacer algo que no deseas realmente, aunque no quieras asumir ni reconocer tus deseos eres tú el dueño de tus actos. Ni siquiera el Pentothal, llamado la droga de la verdad.
Contra la vergüenza la pornomancia ofrece una liberadora, mágica e impúdica exposición.
La Quebrantahuesos

Éste es un relato de la que considero algo así como mi primera Iniciación.
Llegué con Ella a una casa de campo, rodeada de una linda pradera. Ahí me recibió mi Hermano Mayor.
Pronto yo y Ella nos fuimos a encerrar a una pieza con una cama matrimonial rodeada de cojines. Estos cojines eran sí densos y pesados. Su cara era pálida, su cuerpo muy delgado. Llevaba un abrigo largo y maquillaje obscuro.
Yo la deseaba. Se quitó el abrigo y bajo él se descubrió su cuerpo maltrecho. Toda quebrada y chueca su delgada figura. Me maravilló y empezó la guerra de cojines. Me golpeó duro con los pesados cojines y almohadas, no alcancé a defenderme cuando ya me tenía todo roto, deshecho. Alcancé entonces un delicioso éxtasis que me transportó a otro lugar.
Un pequeño planeta (acaso Plutón) que flotaba sobre un cielo de tonos fogosos y holográficos. Espacio pincelado de octarina. El suelo estaba desierto y sobre él se reunía un extraño aquelarre. Brujas y brujos ancianos con los ojos vacíos rodeando fuegos flotantes. Nadie hablaba, no parecían verme. De pronto una bruja rompió el silencio para saludarme.
Recta Provincia

fr.f. Organización que reúne a los brujos del archipiélago de Chiloé. Sus miembros fueron procesados en 1880 por el intendente de Chiloé.
DUELO ENTRE HECHICEROS
Don José Manuel de Moraleda y Montero fue un cartógrafo que recorrió los archipiélagos de por aquí entre 1787 y 1796, observando, además, la vida de los isleños.
Tenía una opinión escéptica respecto a las prácticas del machitún que las catalogaba de “gesticulaciones ridículas”, las cuales, sin embargo, nunca presenció de cerca porque, dice: “me creían a mí más machi, adivino o brujo de todos ellos y lejos de concurrir a mi deseo se ocultaban a mi vista temerosos”.
Sin embargo su su nombre ha quedado asociado a la organización de la brujería a través de la secta de “La Recta Provincia”, un centenar de cuyos miembros fuera procesado, un siglo después, por el juzgado de Ancud. Ellos lo recordaban así, en 1880:
Moraleda llegó hasta Tenaún buscando gente para llevar a España. Venía de Payos (Queilen), donde no pudo enganchar a ninguno. Los veliche del sector tampoco se entusiasmaron mucho con la invitación, así que para persuadirlos se transformó en pez, lobo marino, paloma y otros animales.
La gente lo observó con complacencia y entusiasmo, pero no con tanto asombro como el navegante esperaba.
– ¿Qué no os llama poderosamente la atención las maravillas de mi arte?, interrogó preocupado el peninsular.
– De gustarnos, nos gusta, dijo, hablando por su grupo, un desconfiado tenaunino. Pero, no hay brujo de la costa, agregó, que no haga estas travesuras.
– ¿Qué también tenéis hechiceros? ¡Traédme uno al instante!
Le hicieron llegar a su presencia a la Chillpila, una famosa encantadora de Quetalco, que estaba de paso por Tenaún. Principió a romancear una especie de oración, al tiempo que gesticulaba y contorneaba su cuerpo; todo esto a orillas del mar. Las aguas se revolvieron y empezaron a producir una epecie de torbellino en torno a una de las goletas de Moraleda, hasta que la embarcación quedó completamente en seco.
–¡Hostias! ¿y cómo habéis hecho eso?, dijo con frenético entusiasmo. Sospecho que son ilusiones, musitaba, caminando por la orilla del mar. Bruñía sus ojos y llamaba a su gente de a bordo. Ellos le confirmaban:
–”¡Que estamos en plena lama, don José Manuel. Varados!”.
La Chillpilla permanecía rígida como una estatua, como si sostuviera la respiración. Lentamente fue soltando las aguas y la barquilla del alférez de fragata de la Real Armada Española, comenzó a reflotar.
– Pues que vos te habéis hecho merecedora de todo mi respeto y crédito, dijo reverencialmente el extranjero. Y, en consideración a lo que mis ojos han visto y mi corazón se ha maravillado, quiero dejaros una joya para que vosotros lo administréis y le deis el mejor uso posible. Me esperáis un instante.
Subió una pequeña piragua en dirección a su lanchón. Al rato volvió con un libro forrado en cuero, el que entregó ceremonialmente a la Chillpila, una mujer mucho más baja que él, y algo rechoncha.
–En este libro se anotan todos los secretos de este arte misterioso que es la brujería. Usádlo con juicio y avanzaréis en el dominio de los misterios de la naturaleza y del ser humano, terminó señalando el español.
Durante el mentado Proceso a los Brujos del pasado siglo se menciona el libro, por parte de quienes fueron custodios de él. Hoy se le recuerda y se le confunde con el challanco, revisorio o la mapa, instrumento que la Mayoría usa para ver a distancia.
Sin embargo, la Recta Provincia se estableció en Quicaví. Tenaún fue sólo el tránsito de una historia más larga.
PROCESO CONTRA LOS BRUJOS
“Contra Mateo Coñuecar y otros por asociaciones ilícitas y envenenamientos” , caratuló el Juzgado de Ancud a un extraño proceso contra los “brujos o curanderos de Chiloé (que) han formado por largos años, una sociedad criminal que ha producido la miseria y muerte de familias enteras… Por la ignorancia de una gran parte del pueblo que había llegado a creerse que los tales brujos eran no sólo unos sabios por sus conocimientos en medicina, sino tenían facultades sobrenaturales para hacer morir a las personas que no obedecían sus mandatos “. Con estas palabras lo establecía el intendente de Chiloé (1877-1883), don Luis Martiniano Rodríguez, quien deriva esta persecución en un proceso a más de un centenar de indígenas. El Sínodo de 1851, reglamentó también castigos a quienes estaban envueltos en prácticas de brujería y de machis.
El proceso de 1880-81 determina un conocimiento más exacto de la “Recta provincia”, pero en momentos en que la secta comenzaba a desviarse de su carácter étnico.
Es interesante conocer fragmentos de la declaración de Mateo Coñuecar, oriundo de Tenaún, hecha el 26 de Marzo de 1880:
Es una “casa subterránea… que se halla situada en una quebrada inmediata a la casa en que vivió el finado José Marimán (brujo), de donde hay un camino para llegar a ella. De la casa donde vive Aurora Quinchén (hechicera) también distancia de cuarenta metros. Esa habitación adentro está enmaderada, tiene una mesa, cuatro sillas principales y tres bancos de madera”.
Este recinto nunca fue hallado y -hoy en día- la creencia señala que la Mayoría ya no funciona en esa cueva. Se supone que residen en forma permanente dos seres humanos transformados a un condición semi-animal. La declaración de Mateo Coñoecar expone claramente a estos seres.
“Ahora veinte años (1860) y cuando era Rey José Marimán se le ordenó fuera a dicha cueva para llevarle carne a unos animales que habían dentro de ella. Cumplió la orden llevándoles carne de un cabrito que degolló, Marimán acompañó y al llegar a la cueva, éste comenzó a dar unos saltos que acostumbraban los brujos y en seguida abrió la puerta. Esta se halla cubierta con una capa de tierra (tierra con pasto para ocultarla) y después se halla con una chapa que tiene llave de alquimia (latón). Se valió de ésta para abrirla y luego vinieron de adentro dos seres completamente desfigurados que se parecían el uno a un chibato porque también se arrastraba y el otro era un hombre desnudo y con una barba y el pelo que le llegaban a la mitad del cuerpo y que eran completamente blancos. A este último conocían con el nombre de “Inbunche” y a aquél con el de “Chivato”. Éste también tenía el pelo y la barba blanca y muy largas y su cuerpo lo tenía cubierto de una especie de cerda que le habían hecho salir con la yerba “Picochihuín” que se halla en los “Traiguenes” o saltos de agua, con la cual le hacían fricciones y también se la hacían beber, secándole el zumo de las hojas”.
Léxicon

Aprendiz. m. Individuo que se está iniciando en el arte brujeril. (9: 183).
Arte. m. La actividad de los brujos, su «ciencia». (9, 6, 5).
Artista. m. El brujo (9: 179; 5).
Cristiano. Sin. de «limpio» (5).
Embolinar. v. «Acción de los brujos de enlesar o perder a las personas en el camino» (13).
Enlesar. v. «Acción de los brujos de aturdir a las personas o dejarlas muy simplonas. El enlesamiento
puede ser temporal o definitivo» (13). El enlesamiento temporal consiste en «desorientar a una
persona mientras anda por un camino, diablura que hacen los brujos con la gente limpia. El enlesado
se extravía; ve delante de él cercas inmensamente altas que no se atreve a pasar; se le presentan cerros
también muy altos, árboles gigantescos, etcétera» (1, 11, 15,5).
Leso. m. «Denominación que dan los brujos a los ignorantes en el arte brujeril» (1, 5).
Limpio. m. La persona que no tiene vinculación alguna con los brujos (14, 1,9, 15,5).
Maldecido. m. El brujo. (“Para evitar el ataque de los ‘ma1decidos’ hay que frotarse el cuerpo con
hueñoto» (13)).
Mapa. m. o f. El challanco o revisorio (15, 13,5). (“Corrientemente se dice ‘la mapa’» (15)).
Pilcún. m. Filtro o medicina para inspirar amor (8, 5).
Poeta. m. Según la gente de Huildad y Chaulinec, los «poetas» hacen las relaciones sobre los sucesos
en las juntas de brujos (9, 5).
Poetón. m. «Brujo cantor que romancea en las ceremonias para secar lagos, ríos, etcétera» (5, 13).
Velichiche. m. «Idioma que sólo conocen los brujos y en cuya lengua hablan» (15, 5). Huilliches o Veliches son los indígenas de Chiloé.
Verde. m. Se llama «el verde» al neófito en materia de brujería en la localidad de Chaulinec (9: 183).
del “DICCIONARIO DE LA BRUJERÍA EN CHILOÉ” por Manuel Romo Sánchez
Laboratorio de Parasicología Universidad de Chile, 1966

EN EL LABORATORIO de Parasicología de la Universidad de Chile se investiga el poder de las fuerzas mentales. En la foto, cuarenta segundos de concentración frente a una pequeña placa redonda de plomo que contiene un isótopo radiactivo. En el recuadro, el aparato que registra las alteraciones de la radiactividad por la acción de la fuerza cerebral.
REVISTA VEA. Santiago de Chile, 21-VII-1966.
¿Es más adictiva el azúcar que la cocaína?