¿Sientes el deseo de hacer el amor – no por rutina sino apasionadamente – con tu pareja, con el primer o la primera recién llegado/a, con tu hija, con tus padres, con tus amigos y amigas, con tus hermanos y hermanas?
En tal caso, has entendido que:
a) Es necesario acabar con las reservas impuestas al amor, trátese de tabú, conveniencias, apropiación, obligación, celos, libertinaje, violación, de todas las formas de intercambio, del matrimonio a la prostitución, convierten el arte de amar en relaciones entre cosas.
b) Estás harto del placer mezclado con angustia; del amor vivido de manera incompleta, deformada o inauténtica; de hacer el amor por delegación e imágenes interpuestas; de la fornicación melancólica; de los orgasmos débiles; de las relaciones higiénicas; de las pasiones obstruidas, rechazadas y que emplean en destruirse la energía que emplearían en realizarse en una sociedad que favoreciera su armonización.
c) Todo el mundo busca, confiéselo o no, el amor-pasión múltiple y unitario. Queremos crear socialmente las condiciones históricas de una permanente aventura pasional, de un goce sin más límite que el agotamiento de las posibilidades, de un juego en que el placer y el disgusto redescubrián su positivdad (por ejemplo, en el nacimiento y en el final de una relación amorosa libre).
d) El amor es inseparable de la relización individual, de la comunicación entre los individuos (de las posibilidades de los encuentros), de la participación auténtica y pasional en un proyecto común. Es inseparable de la lucha por la autogestión generalizada.
e) No hay placer que no descubra su sentido en la lucha revolucionaria; y de igual manera, la revolución no tiene otro objetivo que el de realizar todos sus placeres en su libre desarrollo.
En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad que dispondrá del máximo de posibilidades para multiplicar las reagrupaciones libres y mudables entre personas atraídas por las mismas actividades y los mismos placeres; en las que las atracciones basadas en el gusto de la variedad, del entusiasmo, de los juegos tendrán tan en cuento los acuerdos como los desacuerdos y las diferencias.
(Extraído de Falo #1, liberación masculina contra el patriarcado)